



Intención de voto del ciudadano en el Municipio de Bello
Bello es un Municipio del norte del valle de aburra, en el departamento de Antioquia, en dónde se forjo, Marco Fidel Suárez, Presidente de la República en los años de 1918 y 1921; como patrimonio cultural del Municipio se encuentra “La choza” donde vivió el prócer, en el parque principal de esta población que el 30 de octubre vivió un suceso histórico para el país, pues el voto en blanco obtuvo una rotunda victoria en las elecciones para elegir autoridades locales.
La Alcaldía de Bello, quien hoy es administrada por Óscar Andrés Pérez Muñoz, buscaba un sucesor el 30 de octubre, sin embargo, la ciudadanía voto en blanco, quien en su gran mayoría dice porque no era bueno para la democracia que sólo se postulará un candidato, es decir, German Londoño del Partido Conservador.
En primera instancia, se presentaron tres candidatos y una candidata para asumir las elecciones locales en Bello, después, quedaron dos, entre las dos personas se encontraba Luz Imelda Ochoa quien el Partido Liberal en este municipio le negó el aval, por lo tanto, se inscribió a través de firmas, apoyada por un movimiento ciudadano denominado, Movimiento Cívico Ciudad Bello, recolectando aproximadamente 58 mil firmas.
Tiempo después, la Registraduría Nacional del Estado Civil, inválido más del 60% de las firmas, entre una de las razones, porque aparecían personas fallecidas entre estas. Es así, como Luz Imelda quien también tenía el apoyo del Partido Verde y el Polo Democrático Alternativo, comenzó una campaña para promocionar el voto en blanco en el Municipio de Bello.
Dos actividades se realizaron para dar a conocer esta iniciativa, la primera, una toma pedagógica en el parque principal de Bello, y la segunda, una caravana que recorrió el Municipio haciendo alusión al voto en blanco.
Cabe resaltar que el municipio de los bellanitas es el segundo con mayor riesgo electoral en el Departamento de Antioquia, según la Misión de Observación Electoral – MOE, una organización de la sociedad civil que promueve la realización del derecho que tiene todo ciudadano a participar en la conformación, ejercicio y control del poder político, es decir, ejercer el Derecho al Voto.
No obstante, el día de las elecciones, Bello fue reconocido como uno de los municipios más tranquilos, en donde, los problemas, fueron pocos, además, espera que la MOE los saque de esa lista como enfatiza el Alcalde, Óscar Pérez “Esperemos que la MOE nos quité de esa lista negra, porque demostramos buen comportamiento el pasado 30 de octubre”.
Pero, hay algo que debemos preguntar ¿Por qué los bellanitas votaron en blanco? ¿Cuál fue la intención de voto? Y ¿Qué los llevo a entrar en la historia de Colombia? En ese sentido, observamos los datos de la Registraduría Nacional, en donde muestra que el censo electoral en Bello es de 279. 417 en un municipio con una población de 421. 576 habitantes, según fuentes estadísticas de la página web de Bello.
La intención de votar en blanco, según la ley 1475 (Reforma Política) “es una expresión política de disentimiento, abstención o inconformidad, con efectos políticos”.
El voto en blanco ganó por más del 60% es decir, 60. 931 personas prefirieron no votar por un candidato, claro, nada más, había uno, German Londoño, candidato por el Partido Conservador Colombiano y quién era criticado, por su cercanía al ex congresista, Óscar Suárez Mira, hoy recluido en la cárcel la Picota por “parapolítica”.
Otro dato para analizar es que más del 50% de las personas aptas para votar se abstuvieron de ejercer el Derecho al Voto, en términos generales, sólo votó el 44, 72% del censo electoral.
Lo que está claro, es que en Bello se repiten elecciones para elegir alcalde, se realizarán el 18 de diciembre, por petición del Alcalde Municipal y los directores de los partidos y movimientos políticos, debido a que en principio, las elecciones se desarrollarían el 25 de diciembre, una fecha impensada debido a la idiosincrasia del país que el día anterior celebra la “navidad” dijo Óscar Andrés, en una reunión de comité de seguimiento electoral.
Ahora, hay 7 candidatos, un abanico que fue abierto por la comunidad, en donde deberán escoger entre estos: Carlos Alirio Muñoz, por el Partido Conservador Colombiano (Concejal electo), Teresa de Jesús Muñoz, por Alianza Social Indígena, ASI, Germán Arturo Rodríguez, por el Partido Autoridades Indígenas de Colombia, AICO, Juan Sebastián Montoya, por el Movimiento Afrovides, Alexander Varela, por el Partido MIO, Layoner Alberto Carmona, por el Partido de Integración Nacional, PIN; y Luz Imelda Ochoa, por el Partido Liberal Colombiano, promotora del voto en blanco, quien además, cuenta con el respaldo del Polo y el Partido Verde en el Municipio de Bello.
Adicionalmente, quien avaló la candidatura por el Partido Liberal, de Luz Imelda, fue Rafael Pardo, Director de esta colectividad a nivel nacional; recordemos que los Liberales de Bello para las elecciones del 30 de octubre habían negado el aval a Luz Imelda Bohórquez.
Y ¿si otra vez gana el voto en blanco? Para responder a esta pregunta, Oscar Eduardo Maya Guerrero, delegado del Registrador Nacional para el Departamento de Antioquia expresa “la gente debe saber que si gana el voto en blanco porque ninguno de los candidatos cumple con las expectativas, no se vuelven a repetir las elecciones, puesto que sólo se repiten una vez”. Entonces ¿A quién se elige? “Gana el candidato de carne y hueso que mayor votación haya obtenido” comentó Oscar Maya, diciendo, además, que las personas no saben esto.
Mientras el país vive las festividades que son celebradas en el mes de diciembre, el Municipio de Bello, estará concentrado en elegir nuevo alcalde, para tomar posesión el 1 de enero del 2012, la intención de voto de los ciudadanos en Bello fue clara, votar en blanco, ahora los candidatos tendrán la oportunidad de revertir esta situación histórica que le dio vuelta al país el pasado 30 de octubre.
Sebastián Serna Henao.
Alegría en palacio, titula en un diario de una caja de compensación familiar, la oportunidad de conocer al Presidente de la república, anhelando un futuro promisorio, se desvanece de la misma forma en que un diario es desplazado por otro más actual, pero el desplazamiento humano sigue y el registro de estar en esta situación permanece grabado, para la sociedad y el estado.
Una bala le pasó rosando la puerta, un domingo al esposo de María Lisendí, asombrados, decidieron salir, con las manos vacías, sólo con la ropa, un sofacama, cuatro ollas, cuatro platos y cuatro tazas. Se demoraron en salir varias horas debido a los enfrentamientos, apenas, las balas bajaban su presión salieron jugando con el miedo que el señor de los acarreos tenía de subir a llevarlos para otro lugar.
En el Barrio Nuevo Conquistadores, comuna 13 de la ciudad de Medellín, Lisendí tenía una microempresa de arepas, con la cual sustentaba a su familia y aportaba al mantenimiento del hogar, que en conjunto con su esposo forjaron, sin embargo, el tiempo violento que padecía la ciudad en el año 2001 cuando ella piso tierra paisa, proveniente de Urrao, Antioquia, la obligaron a dejar todo y a construir una nueva vida, sin cimentos, sin recursos, pero con amor por sus hijos y la consigna de no volver a mirar al pasado.
Se instaló en el Municipio de Bello donde una prima, ella rogó para que la dejarán quedar en casa de la familiar con los niños y la prima le contestó, sólo un mes se puede quedar Lisendí, ella recuerda con nostalgia que apenas cumplió la mitad del tiempo, durando 15 días en aquel hogar, dado la estreches de la vivienda y a la incomodidad que esto generaba para ellos, durmiendo en el suelo, en colchonetas, la espalda no resistiría mucho, y el cuerpo se agotaba, como ella asevera era una pieza en la que no cabía una cama.
Inmediatamente la búsqueda incesante de un lugar adecuado para ella y su familia fue primordial para seguir con sus vidas que hasta el momento era de entrada y salida debido a que no demoraba mucho en llegar algún lugar para volver a salir y el afán ya estaba desgastando a esta familia que luchaba por mantenerse con la marca de ser desplazados, un sello que permanece en los registros del estado y que al parecer dura toda la vida, así no tengan ahora esa condición.
Y es que vivir en situación de desplazamiento genera discriminación, mi esposo, buscaba empleo por todas partes, al momento de hacer mención de dónde venía, de la comuna 13, le cerraban las puertas, porque el concepto es que si provienes de un barrio popular y más con el conflicto armado que se vivencia cotidianamente allí no eres persona grata para la ciudad y al parecer los derechos como persona se degradan aún hasta para conseguir un trabajo estable.
Afortunadamente para esa época una señora me dio la oportunidad de cuidar a una niña que era especial, me iba bien porque la mujer que me empleo veía que yo era buena persona y a mí esposo un señor de una multinacional lo acepto en su empresa.
Paradójicamente ya en el Municipio de Bello, Antioquia, entré a estudiar en un colegio que se llama la Milagrosa, en donde me becaron dos años, el director me colaboró el último año y me gradué con honores, es que siempre me ha gustado estudiar, aprender, porque el conocimiento es vital para el crecimiento de las personas, si no sabes, desconoces y otras personas hacen por usted lo que uno puede realizar y aún con herramientas propias, por ejemplo, trabajar por la comunidad y conocer los derechos; si tengo manos para trabajar no me puedo quedar quieta, menciona con orgullo doña lisendí como le conocen en el Barrio, con su templanza que la hace parecer una general del ejército, en dónde sus medallas de honor se las ha ganado con batallas que duran años, pero que al final la constante y el denuedo la hacen salir victoriosa.
Con orgullo, dice ella, se graduó además, como técnica en Administración de empresas, no ha podido ubicarse laboralmente en lo que estudió, pero, su gran sueño es ejercer la seguridad, aduce que no es para hacer mal a alguien, porque en su corazón no guarda rencores, sino porque le gusta vigilar, y admira la labor de su esposo que es guardia de seguridad en una empresa.
Una de esas batallas mencionadas anteriormente es la consecución de la vivienda de interés social a la cual su esposo se postuló y con un tono de desazón María expresa que el estado en un principio colocaba 5 millones de pesos, y la casa en últimas valía 16 millones de pesos y es que si no me cree le muestro el artículo del periódico, señalándome un recuadro colgado en la pared, que se puede observar al entrar a la casa y que está por encima del televisor que por cierto está rodeado de fotos, actas de grado y recuerdos familiares, el recorte del diario en su titular dice “Alegría en palacio” haciendo mención a una familia que viajó hasta el palacio presidencial, para recibir la casa que el estado le iba a dar, en la foto del impreso aparece, el ex presidente de la república Álvaro Uribe Vélez, y la familia de María Lisendí posando para un recuadro que lo guarda con nostalgia, pero que lastimosamente sólo puede decir que la verdad no se quedó en el papel sino en el olvido, debido a el sufrimiento que le tocó vivir con el pago de la casa. Está casita donde usted la ve no tenía el piso de arriba, y estaba sola, sola, sola, pero es que siempre he sido echada para adelante y el que me diga que por ser desplazado no puede salir adelante es porque esa persona es desplazada pero mentalmente.
Imagínese que de esos 16 millones que usted está viendo que aparecen escritos pagué 25 millones y solos porque el estado lastimosamente nos abandonó; haciéndome énfasis con una calculadora para despejar dudas, Lisendí prosigue contándome como paso las verdes y las maduras de la noche a la mañana y como término de pagar su casa.
Vea con el sudor de mi frente, gracias a Dios está casa es propia, faltan cosas por arreglar pero al menos aquí me siento tranquila, mis hijos que son cuatro están estudiando, inclusive en un colegio de cobertura porque en ningún lugar me los querían recibir, por lo mismo, por lo que venían de esa comuna, entonces decían que ellos eran violentos como algunas personas que viven allá, también, mi esposo está trabajando y pues yo esperando, pero con la confianza y la fé puesta en Dios primeramente, enfatiza María Lisendí, ya con un semblante feliz e invitándome a ver las fotografías de Urrao, Antioquia, en donde vivió algunos años.
María Lisendí se considera una líder comunitaria, con valores y ante todo con fé para progresar, en los tiempos difíciles dice que de quién menos esperaba recibió ayuda y que seguirá buscando el mejoramiento de la sociedad, pues, siempre le ha gustado estar en los espacios donde se toman decisiones, no en vano, siempre a donde iba a vivir hacía parte de la Asociación de padres de familia del colegio del sector.
Una mujer templada, que espera que sus hijos terminen de estudiar y no se avergüencen de explicar si les preguntan ¿fueron desplazados? Que digan que sí con orgullo porque ahora el panorama es diferente, mientras me cuenta esto, con su tonalidad fuerte, vislumbro una grabación en la pared con marcador negro que dice, mamá-papá los quiero mucho, yo Ana.
REVISTA SEMANA